NAGUIB SURUR

" HACER IMPRESCINDIBLE LO QUE ES NECESARIO "

Traducción del árabe
por

Santiago Alba y Javier Barreda

PROLOGO

 

El original en árabe: iso-8859-6 / win-cp1256 / Arabic MAC

DEDICATORIA

A quien me enseñó la poesia y la revolución...
a mi padre.
A aquel por quien vivo, a la espera de verlo en los brazos de Egipto...
a mi hijo lejano.
A Sasha Korsakova.
Luego, antes y después...
a mi madre.

" ¡ Ojalá encontrara términos que la gente no conoce, vocablos y expresiones en una nueva lengua cuya época no pase! No hay en el rumiar de las lenguas palabras que no se tornen tediosas naderías dichas ya por nuestros padres. "

Antiguo texto egipcio del escritor Jaajabra Sanab 2150 a-C.

"¿Han dejado los poetas algo que glosar?
¿O acaso reconociste los escombros tras un largo titubeo?

'Antara b. Shaddad (1)

"Si las palabras no se repitieran desaparecerian"

Ali b. Abi-Talib

"Yo, aunque fuera el último de mi tiempo, aportaría lo que no pudieron los primeros"

Abu-l-'Ala Al-Maarri

"Todo está dicho y el hombre no llega sino demasiado tarde"

La Bruyère

"Los hombres del siglo pasado aprendieron a pensar y hablar y dijeron lo que no se sabía. Para los que llegaron después de ellos sólo es posible decir lo que ya se sabe"

Voltaire

"¿De qué sirve al zureo que se oyó en la época de Noé el zureo que se oirá?"

Abu-l-'Alá Al-Maarri

"Aunque la poesía es rica, con el paso del tiempo desaparece lo que de ella alojó tu alberca. Pero es lluvia de las mentes: si desaparecen las nubes, aparecen otras nuevas"

Abu-Tammam


(1)

Ha llegado el momento, Quijote, de que el corazón herido
descanse,
cava pues una tumba y duerme,
y graba sobre la piedra maciza:
"Oh profanador de tumbas, ten piedad. Aquí hay un corazón que duerme,
no hay diferencia entre dormir un año o dormir mil,
estos huesos son cosecha de mis días, apiádate de ellos.

No me cuento entre los caballeros del tiempo
- si es que han de ser contados los caballeros del tiempo-,
pero mi corazón fue siempre el corazón de un caballero:
odió al hipócrita y al cobarde
en la misma medida en que amó la verdad.
Decid a la bella Dulcinea...
decid a Ajtab (2), mi aldea querida:
"No murió como un héroe pero murió, como los caballeros, buscando el heroísmo...
No encontró a lo largo del camino sino ladrones.
Incluso los que condenan a los ladrones con la voz de la conciencia
incluso los caballeros de esta época, se cuentan entre los ladrones".

(2)

- Has saltado hasta el final,
¿Por qué no lo cuentas desde el principio?
¿A quién debo dirigirme?
- Este bosque de acacias y chumberas escuchará el relato.
¿Acaso tienen entendimiento?
- Qué te importa... arroja lo que hay en tu corazón
incluso a las piedras,
¿O es que no tienen mejor memoria que los hombres?

(3)

Señoras mías, mis bellas princesas...
no os diré cuál es mi nombre entre los caballeros del tiempo,
dejemos hablar a los hechos mejor que a la lengua...
... ... ... ... ... ... ... ... ...
¿¡Por dónde empezar si la injusticia
se enrosca hasta los confines del pasado y el futuro!?
Renquean incluso la memoria....
¡ y los recuerdos! Oh señoras mías, excusadme,
no encuentro palabras, pues tuve que olvidar el habla en el exilio,
y aprender el secreto del silencio... ¡cuántas letras
murieron sobre mis labios en el exilio!
El silencio no es una pausa antes de las palabras,
el silencio no es una pausa entre las palabras,
el silencio no es una pausa después de las palabras,
el silencio es una letra que ni se escribe ni se pronuncia,
el silencio significa silencio... ¿acaso significa el infierno otra cosa que el infierno?
Asombroso... se ríen de mis palabras las señoras...
¿De qué se rien?

(4)

- Tanto esfuerzo para explicar el agua con el agua, no desesperes
e inténtalo de nuevo.
No enmudezcas, Quijote, ¿no es el silencio - has dicho- el infierno?
- No... dijisteis más bien que el silencio es muerte, ¿o no es la muerte silencio?
La letra es como la planta. ¿Acaso puede vivir sin tierra la planta?
Toda planta tiene su propia tierra y no puede vivir sino en ella...
La letra, mis bellas señoras, languidece,
muere si se exilia, y se olvida si no pasa sobre la lengua...
Os conjuro por lo que más queráis,
¿aún no hay entre vosotras
ninguna que adivine quién soy yo?

(5)

¿Quién eres?... te perforan los ojos
y te desangras... y las golondrinas
pasan como bandadas de nubes
en el verano, ¡parcas de respuestas!
¿Quién eres?... No lo sabes... pero sabes lo que es la tortura
sabes lo que es la desolación de la rana en la tierra devastada
el perderse de la meada en el retrete y del lapo entre la lluvia!

(6)

Observad atentamente... aguzad la mirada...
este es mi caballo, recompensa
para aquella de vosotras que recuerde quién soy yo
¡Os reís otra vez, mis bellas princesas!
Decidme por vuestros ojos,
¿es por la delgadez de mi caballo
que reís o por la estupidez de mi pregunta?

(7)

- ¡Muéstrales el carnet!
- No tengo carnet.
- ¡Muéstrales el pasaporte!
- No tengo pasaporte. ¡No tengo ni siquiera un tatuaje en el codo o en el brazo!
- ¡Desgraciado!
¡Continúan royéndote las fieras
esos ojos desnudos de pestañas!
Si a la gente se la conociese por su corazón
no te abofetearían siempre -todos los hijos de puta-
con la pregunta
"¿quién eres?"... ¡Como el guante a los ojos lanza el cuchillo a tu corazón!
Y ves a los perros extraviados como los caballeros...
¡y a los caballeros más perdidos que a los perros!
- ¡Ah, perros,
morded mi hígado...!
¡Devoradores de hígados!... Esto es todo lo que hay, devoradlo,
y que Dios se apiade de las víctimas...
¡que Dios se apiade de las victimas!
- No, no exageres... no eres hasta ese punto su víctima,
tú te equivocaste tanto como ellos...
¡o tal vez hay una tercera vía al margen del error!
La vida nos reduce a la impotencia
y se lo reprochamos a ella... no a nuestra impotencia,
nos quejamos de nuestra suerte
y decimos: ¡esta época no ha sido hecha para nosotros!
- ¡Es nuestra época!
- Pero nosotros no somos sus caballeros...
somos un rebaño de ciegos buscando el heroísmo en el vacío.
- ¡La tierra está llena de héroes a nuestro alrededor!
- Llena está... ¡pero de ladrones!
- La copa está realmente medio vacía, pero ¿y si te fijaras en la mitad llena?
Si no existiesen en el mundo los contrarios no diríamos
"grande o insignificante".
- Sólo sé que lo falso mata la verdad
¡¡¿Has leído alguna vez en las viejas fábulas
que una bella doncella fuese devorada por un ogro?!!
¡¡¿Has visto alguna vez a una rana
entre mandíbulas de víbora?!!
Aquí comienza la historia...
oh aldea mía, oh mi mundo
oh mi mundo, oh mi aldea...

(8)

Señoras mías, mis bellas princesas...
Vine a la existencia como vienen los profetas.
No, no tengo el don de la profecía, pero como ellos
nací un día en un pesebre.
En mi aldea, Ajtab, donde la gente... tan terrible es la vida...
está muerta en vida.
Ni la tierra cantó en mi honor, ni me precedieron las estrellas
ni los cielos se abrieron por la fuerza de la buena nueva,
ni los ángeles bendijeron mi cuna
ni descendió una paloma sobre mi cabeza batiendo sus alas.
Me dijeron que un cuervo no dejo de graznar sobre la palmera ese dia...
¡hasta estallar!
Y supe que el sol no atravesó la aldea
ni pasó la luna
por sus senderos durante miles de años,
ni los ojos sonrieron al recién nacido ni lloraron por el hombre que muere...
Pues la gente, tan terrible es la vida...
está muerta en vida.

(9)

Un mediodía me refugié de la canícula
a la sombra de un sauce que se derramaba sobre un estanque
y me senté extendiendo tristemente la mirada a mi alrededor ... posándola sobre los campos
sobre las casas de barro, sobre el gran palacio
sobre las tumbas...
mientras canturreaba una canción:
"Oh Bahiya, dime quién mató a Yasín"! (3)
Y escuché a mi lado a una rana que pedía socorro...
¡Estaba en las fauces de una víbora!
Inútilmente me apresuré con una rama de sauce, era demasiado tarde:
Había desaparecido y con ella la víbora.
¿Qué es una rama de sauce en una batalla entre víboras y ranas?

(10)

Señoras mías, mis bellas princesas...
Aprendí en el Kuttab (4) versículos de El Libro
de memoria.
¡Y los olvidé de corazón!
Excepto las señales de golpes en mi cuerpo
-palos de ciego- como el resto de un antiguo tatuaje,
y el cuervo de Abel y Caín y el hacha de Abraham
y el verbo -en imperativo- "¿Lee!"
Y leí lo que arrojaron los días entre mis manos: Adham
y Az-Zir Salem y Al-Hilali e Ibn Di Yazen y Antara.. (5)
Después, señoras mías, me llamó una voz desde las profundidades:
"Cerca de mí está el establo de la dicha.
No fui de los que la cosecharon -Dios lo sabe-,
pero en su fuego hoy me consumo"

(11)
¡Pero ellos mataron toda dicha!
¡Cuántas veces vinieron sobre sus camellas, confinando al pueblo
en sus casas antes del crepúsculo...!
¡Cuántas veccs con las tijeras de los burros...
cortaron los bigotes, los cabellos
y las barbas de los viejos
e hicieron restallar los látigos sobre las espaldas...!
¡Cuántas veces asaltaron las casas de adobe pisoteando a las parturientas
o se abalanzaron sobre nodrizas y lactantes...!
¡Cuántas veces cantó Bahiya...
a su Yasín asesinado sobre el rocín!
¡Oh terror de la batalla entre víboras y ranas!

(12)
Señoras mías, mis bellas princesas...
viaje un día a la ciudad
a lomos de una triste y dispersa caravana.
Vertimos sobre mi madre dos versículos de El Libro,
dos montones de polvo,
dos losas de barro y, por supuesto, abundantes lágrimas.
No hay diferencia, oh Ajtab, entre tú y la ciudad,
excepto las chimeneas, los minaretes y los encumbrados palacios
excepto las multitudes,
el estruendo de mil tambores
y el timbrazo de los tranvías.
Señoras mías, mis bellas princesas...
Aquí las putas, como las moscas, las hay sin medida
Y bosques de policías y mendigos en cada palmo de terreno.
caravanas de hambrientos vagando de acera en acera
buscando desconcertados un mendrugo de pan.
El mercado no duerme... alborota de albor en albor:
¿Quién compra? - ¿Por cuánto lo vendes?
No hay trato - De acuerdo - ¡Es una ganga!
Aquí, señoras mías,
se compra y se vende
cualquier cosa.
¡Incluso el tranvía se vende a plena luz
a los que vienen de las aldeas!
Oh cuaderno de cuentas, ¿cuál es mi precio? Yo, como el polvo,
no valgo nada.
Nada es gratis excepto la muerte... y a la mortaja no se escapa.

(13)

Despacio, Quijote, ¿Qué tenemos aquí?
Un mar de manifestantes cuyo bramido rasga los cielos
¿por la muerte? ¿por la muerte violenta... o por el exilio?
Quijote, ¿qué es la muerte violenta... y qué el exilio?
¿Quiénes son aquéllos?
¿Qué son aquéllos?
Hete aquí entre las olas... emerges para sumergirte
y te sumerges para emerger - ¡qué pequeño eres!-
Qué es esto sino la ballena de Jonás?
¿Qué es esto sino que estás a punto de ahogarte?
Y gritaste, oh Quijote, por la muerte violenta y por el exilio
hasta que fuiste vomitado sobre la acera,
y comenzaste a gritar desde allí...
Pero como la voz de la rana, Quijote
estás solo sobre la acera...

Cayó el Pachá en Ajtab, en el Palacio Grande...
repentinamente una mano, como una montaña,
se abatió sobre tí... sobre tu nuca...
para hacerte retroceder
sobre la acera.
Levántate, Quijote... ¿Te das cuenta?
Atacaron los soldados por miles y miles,
llegaron como el diluvio... no en camellas sino en blindados y acorazados.
¡Afortunada aldea mía!... pues las camellas son de carne y hueso,
no de hierro.
Dos ballenas se combaten, ¿cuál será la vencedora?
Señoras mías, mis bellas princesas...
desde ese día supe qué es la muerte violenta y qué el exilio,
la muerte en la plaza a montones como el trigo en el campo en día de
cosecha.
Aldea mía, eres como mi ciudad...
Las dos en la pena, en la desgracia... ¡sin diferencia!

(14)

¡Encontré en una selva oscura (6) miles de libros!
¡Oh viaje en compania del búho y del lobo,
del chacal y el hijo del chacal!
Y el mono y el cocodrilo y el asno, y Alejandro Magno y el rinoceronte (7).
La letra eres tú. Como seas será... ¿Qué clase de gente eres?
La letra es santa si tú eres santo y corrupta
si eres corrupto entre los hombres.
¡Oh bosque de plumas, mercado de conciencias!
- No eres el primer caballero... no eres el último caballero...
Los libros te perdieron, arrojaron sobre tus ojos la legaña...
¡lo confundes todo
con todo!
Si molinos de viento gigantes,
si un rebaño de ovejas un ejército inminente como el rayo,
si un redil un castillo, si la bacía una corona de oro,
si un graznido el clarin de bienvenida: ¡Ha llegado el gran Quijote!
- Embustes y mentiras...
¡Ay de vosotros que venís después de mí!... ¡precaveos!...
¡precaveos con todo cuidado de los libros!

(15)

- ¿Somos?
¿o será que no somos?
¿Acaso es lo sabio vivir la vida
como quiera que sea, conformándonos con nuestra suerte...?
¿o aventurarse en el mar, en el fragor de la batalla,
desarmados... desarbolados?
¿o quizá lo sabio es suicidarse?
Oh injusticia... oh silencio... oh... oh... oh locura...
¿somos...
o será que no somos?
- Pregunta incierta desde hace siglos,
enigma insoslayable.
- ¿Quién eres tú que gritas?
- ¡Soy el gargajo de una tumba! Un viejo murciélago
que odia la luz como tú odias las tinieblas..
Tú que marchas de noche en el laberinto,
¿Cómo escapar del laberinto?
Amigo mío, sigue mi camino... y suicídate!
- ¿Suicidarme?
- Consuelo de los consuelos, triaca del dolor,
quintaesencia de la sabiduría...
Nada posees sino las palabras,
argucia del impotente en todas las celadas.
(Palabras... palabras... palabras)
Una débil rama de sauce,
una muleta en el camino sembrado de agujeros
El gallo está a punto de cantar,
y se elevan como el veneno los alientos de la mañana,
así que adiós... abrevio si lo deseas...
y que nos reencontrémos sin tardanza.
- Detente tú que gritas... Detente...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
¿¡¡Somos...
o será que no somos!!?

(16)

Veredicto

- Dad al César lo que es de César
y al dios
lo que es del dios.
- Y a nosotros, ¿qué nos dejas?
- ¿Qué os queda a vosotros?
- Nada queda...
- Daos por satisfechos... ¡para vosotros hay un paraíso!

(17)

Señoras mías... mis bellas princesas...
Oré en el burdel para conocer los secretos de la pureza,
y forniqué en el mihrab para sondear las profundidades de la prostitución,
pero de una sola cosa no fui sospechoso...: la sodomía.
Señoras mías, excusadme
si me he apartado de las buenas formas.

No padezco la seducción de los efebos... no fue en verdad Ibn Hani (8)
un sodomita... sino que la sodomía es que digas
lo que no quieres
o que quieras y no lo digas.
Dijeron los antiguos: no temas si has hablado y calla y no hables...
si es que temes... Pero yo digo:
el miedo es un rufián... ¡guárdate de temer!
Dí lo que quieras a quien quieras cuando quieras...
aunque después venga el diluvio dilo a la cara sin cobardía
"El rey está desnudo"
y quien dictamina lo que no es la verdad
que me arroje detrás de la montaña.
Allí esperaré
¡y que caiga la vergüenza para los ciegos de ojos o de corazón,
y al diablo con todos los peligros!


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