El original en árabe: iso-8859-6 / win-cp1256 / Arabic MAC
(18)
A Arthur Shopenhauer ¡Tú, oh Arturo, eres libre!
Concibe el mundo en tanto que voluntad
y representación
y después represéntate lo que quieras...
¡Eres libre!
Di que el entendimiento es limitado y corto
que el mal en el mundo es eterno,
que el bien es mal y el mal es bien,
convierte el blanco en negro
y haz que el negro aumente su negrura..
¡eres libre!
Di que la gente es un rebaño de bestias
o de muñecos ciegos... di que la vida
es una horrenda pesadilla
puesto que eliges el pesimismo...
¡eres libre!
También yo me represento
lo que quiero.
¡Soy libre!
Y veo que eres un sucio cerdo
cuando nos invitas al suicidio
para vivir después setenta años...
¡y dos más!
¡Ah, ladino!
Eres hijo de banqueros y te enriqueces con la miseria,
todos predestinados... hasta los ricos...
Oh Arturo, que hipócrita eres...
¿Qué queda para nosotros, los pobres, sino la limosna?
También yo me represento
lo que quiero...
¡Soy libre!
Y veo que el banco es el mal en sí
y veo que el mal es el banco en sí,
y la cosa en sí
y para sí
que hace de esta vida
una horrenda pesadilla.
Tú puedes opinar lo contrario... ¡eres libre!
(19) La verdad la dijeron los primeros:
murieron los hombres de honor...
Murieron y vivieron los corruptos,
los explotadores.
Mira cómo muestran sus vergüenzas
como putas en los templos.
Y son cultos...
según se dice... ¡son cultos!
La verdad la dijeron los primeros:
murieron los hombres de honor.
(20)
El bufón He aquí que los caballeros se hastiaron de los amuletos del tedio...
el trik-trak, el ajedrez, la shi-sha (9) y la mañana vana y dispersa como el pelo de la puta.
"Quijote, haznos reír"... y esperan el último chiste.
Distribuyeron ellos los papeles, ¡así que conténtate con el de bufón!
Corre a maquillarte... una línea aquí... otra allá...
eres como el mono... ¡comienza con la diversión!.
Cuenta tus gracetas y chascarrillos.
Apresúrate, están aburridos por la larga espera...
Se ha alzado el telón...
¡que baile para que rían el pollo destinado al sacrificio!
Se ríen...
salen las risas deslavazadas
y estás a punto de arrojar a sus caras el proyectil de una sentencia:
"¡oh desgraciada suerte la de ambos!: un enfermo
que se ayunta con una muerta".
(21) Señoras mías, mis bellas princesas...
Vi dos santos en medio del camino,
no en los cenobios ni en las mezquitas ni en las iglesias
ni en los monasterios.
Estaban desnudos,
sin ropas ni sayos
ni turbantes.
Estaban hambrientos como los huérfanos en los banquetes.
Estaban sedientos como el Mesías,
al que no dieron otra cosa que vinagre con hiel...
¡y eso que estaba en la cruz!
Había miles en el camino
y el filo de la espada pendiendo siempre sobre su cuello...
¡Oh corazón de Damocles!, ¿de dónde viene la valentía?
¿Cuál es su secreto? ¿cuál es su alimento? ¿cuáles son sus talismanes?
Oh coraje, no hay hechizos ni amuletos.
Sus palabras son magia pero no la del sacerdocio:
enigmas de embusteros lanzados entre humo e incienso,
amarilleados como las barbas...
Sabios que fueron como los simples en Ajtab
o simples que fueron
como los sabios.
La veracidad y la claridad escasean..
todos susurraban al hablarte
porque las paredes tienen orejas como las del burro,
y la noche está sembrada de ojos y también el día,
¡Qué sol, qué luz de luna,
qué resplandor de mil estrellas!
En mi aldea el más dulce esplendor
viene de estos susurros en la noche de la ciudad.
Eran como los caballeros pero estaban desarmados como las palomas.
Ayer volvió la bandada y faltaba una paloma,
hoy ha vuelto la bandada y faltaba una paloma,
y mañana faltará una paloma...
¡pero no se extinguirá la bandada!
Los polluelos siguen saliendo a miles,
los palomares continúan llenos, y el pichón
es como el latido en el corazón de la ciudad
¡Albricias!
- No sabías entonces, Quijote,
que la santidad puede engendrar sodomía...
- ¡Mesticia!
(22) Señoras mías... mis bellas princesas...
Estudié Leyes en la facultad... leyes para una selva
dictadas por forajidos.
¡Oh mil textos!, cada texto mil artículos,
en cada artículo mil letras,
¡y en cada letra el colmillo de una víbora!
¿A cuánto asciende el total? No sé, siempre fue mi nota en aritmética un cero.
Y bajo el cero estaba escrito
en mayúsculas: "idiota"!
Había bandadas de palomas en el patio de la universidad,
y en cada rincón y en cada clase.
Ayer a la clase le faltaba una paloma,
hoy le falta una paloma
y mañana le faltará una paloma,
mientras sigue girando
en la sala de estudio un disco
¡hasta que te mareas!
Y resuenan en el vestíbulo los zapatos del vigilante,
y luego el timbre.
Señoras mías... mis bellas princesas...
pasé de un curso a otro,
por Dios no me preguntéis cómo
ni con qué calificación...
pues fui siempre "muy deficiente"
¡como si estuviese anémico!
Qué le vamos a hacer, señoras mías
lo importante
es que dejé la universidad un día
en el último curso y sin retorno
¡para no prestarme al envilecimiento!
Creedme, no me asustaba el día del examen,
sino el nido de víboras allí acechante
a la caza de las palomas...
¿Qué decís?
¿Que soy un cobarde?
¡¡¡Decid lo que os plazca!!!
(23) Me apasioné por el teatro, pero sólo me sedujo el papel de Hamlet:
"¡El mundo está apestado! ¡Oh suerte maldita! ¡Que haya nacido yo para
ponerlo en orden!"
Señoras mías... era yo campesino de rasgos y no convenía a mi aspecto el
papel de príncipe.
sino que encajaba más en el de Sepulturero.
¡Cuánto odiaba ese maldito papel!
Lo temía, huía de él...
"Disculpadme, ¡no soy capaz de profanar tumbas
y especular con calaveras! "
Tras muchos ruegos obtuve el papel de Espectro.
¡Qué desgraciados son en todas las épocas los espectros!
Señoras mías... mis bellas princesas...
no se asignan los papeles en el teatro de acuerdo a los sentimientos.
Si no lo hubiera dicho antes Shakespeare
diría que la tierra es un teatro
y la gente sobre ella meros actores.
Se abrió el telón al principio,
se ha cerrado el telón al final,
y no ha quedado sino el silencio que sigue a la palabra.
¡Cuánto se parece el teatro, por su vaciedad, al sepulcro!
(24) Amé con pasión el arte del dibujo... pergeñaba siempre un tigre
¡y me salía sólo un gato!
¿Está el defecto en los colores o en el tipo de papel,
o acaso en el tigre
o quizás en mi pupila?
Después amé los relatos,
y di vida a miles de héroes como Adham...
solo que ellos no morían al final
como es costumbre antigua en todas las historias.
Después han seguido durmiendo
en la obscuridad de los cajones...
¡oh terrible final!
aquél de nuestros héroes que no murió por la espada debe morir
inexorablemente ahorcado
... ¡en las telarañas!
Señoras mías... mis bellas princesas...
Escandí versos en todos los metros,
tanto rimados a la manera del Jalil (10)
como no rimados.
Se abatieron las manos -y no eran del peso ligero (11) -
en los dos casos sobre mi nuca.
¿El defecto está en ellos? ¿En las maquilladoras?
¿O estarán todos los defectos en la turbiedad del rostro?
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