El original en árabe: iso-8859-6 / win-cp1256 / Arabic MAC
(25)
Diálogo con Abu-l-'Alá Al-Maarri
- Buenos días, oh maestro (12). - Buenas tardes, debiste decir...
¡pues mis mañanas son como las tardes!
- No se considera la luz inteligencia
aunque sea esta una fuente de luz...
- Dije antes algo como esto
o parecido:
"¿Acaso sabe el sol que destella hermosura?"
- Nunca hubo un poeta como tú,
tanto descollaste que hiciste enmudecer a los primeros
y a los últimos... y yo vine a la zaga de los últimos.
Disculpa mi pequeñez o acepta a cambio
un proverbio muy bonito venido del Japón:
"Siempre se postra la obscuridad a los pies del fuego".
- Un proverbio que no está mal, por Dios, aplicado al caso.
en cuanto a claridad y elocuencia,
salvo que no tolero que digas "bonito"
cuando tenías que haber dicho "bello" (13).
- Señor mío, cuánto me desconciertas...
realmente no entiendo
cómo puede un revolucionario del pueblo
enamorarse de las cadenas.
- Anhelaba la eternidad.
- Era bastante para tí hacer necesario lo que no es indispensable.
- No seáis como los zorros
y tildéis a la impotencia de castidad y llaméis a la viña acíbar.
- No somos impotentes sino que, lo juro por Al-Jalil,
todos nosotros hicimos poesía rimada
antes de hacerla no rimada.
- Muéstrame algo de tus viejas rimas.
- "Aprestad la tumba y la mortaja, pues éstos son los límites de la existencia.
Hastióse el alma de su vida y corrió a pedir otra vivienda.
Fue arrastrado el espíritu hasta el polvo, ¡ojalá rompa el ronzal!
Tal vez conoce al que desapareció en la diáspora para no tornar".
¡Después nos hartamos de Al-Jalil!
- ¿Por qué?
- Por ejemplo... si no nos hubiésemos detenido en "no tornar"
habríamos llegado, forzados por la rima,
a "encarroñar".
- Vosotros sois de una generación en poesía y yo de otra
aunque estoy seguro de que la "carroña"
puede llegar sin la rima
de la misma manera que llega en virtud de ella.
- ¡Imposible!
- "Puede el pensamiento corromperse algunas veces y hacer creer
que el espíritu es la región del misterio".
Dame de vuestros poemas algunas muestras
para que juzguemos.
"Copia del original" Dijo Sísifo a Sherezade:
"la roca ciega la detuvo la mañana
y el ala de Dédalo entona a los vientos
himnos de sangre y de hielo:
todavía existo... todavía existen los esclavos,
todavía corren las maldiciones por mi yugular.
Oh viento, todavía el pus se acumula sobre el pus
como una tortilla amarilla... ¡largo de aquí oh Zeus!
¡Oh señor de los señores de los cabrones!
No me conté entre ellos... no fui un cabrón... sé tú testigo, Sherezade"Abu-l-'Alá: el cabrón se rebeló contra los cabrones...
No te preocupes y sé amable con tus fieles."Tus pechos y una lámpara roja,
un embudo de azúcar,
dos polluelos en un nido de mármol
dos conejos
dos tumbas
y dos cuerdas para una guitarra verde...
oh cancioncillas de leche,
la melodía baila para la melodía
y yo en tu pecho soy una serpiente
loca... que chupa el pezón
hasta emborracharse"
Abu-l-'Alá: Oh tiempo maldito y gris...
¿quién dijo que el hombre
no muerde la carne (de las mujeres)
a la luz de la lámpara roja?Las pupilas de un féretro sobre los cuchillos son un murciélago que muere
y la tos de una pulga que nada en el corazón de una ballena
y un ratón rojo ahorcado al atardecer
y la araña en el destino como el hielo hierve
y los rabos de santo siguen rezando al mono
y la divina canosa es una calavera que mea
y el viento un palo que se alarga...
Abu-l-'Alá: el viento es un palo... un palo que se alarga...
"estas palabras ocultan algo, significan que no tenemos entendimiento"
* * * (14) Abu-l-'Alá: "Estas doctrinas son la causa de la atracción del mundo por los poetas" (15).
- ¿Sigo, señor mío?
- No, a los dos nos basta.
"Sentí que la tierra no posee ningún bien
y que sus males son sus poetas"
Ellos hacen indispensable y no yo -lo juro por tu Dios- lo que no es necesario
- He aquí, señor mío, varias muestras de los Exegetas...
que explican el corazón triste.
- Si ésta es la nueva poesía
que me ahorre el Exegeta su exégesis."¿Qué es la literatura de los pueblos en todas partes
sino las patrañas y zancadillas de los exegetas?" (16)
Mas sacia mi curiosidad,
¿Qué se dice hoy de mí?
- La mayor parte de los exegetas rumian tu poesía..., en cuanto a los escritores...
- Nuestra desgracia viene de ellos... ¿qué dijeron?
- ¡Pesimista!
- ¡Bestias!
"Juzgué a las bestias sin entendederas ni luz que las guíe"
Diles cuán apasionadamente amé la vida:
"Preguntamos a la eternidad por su sufrimiento y dijo:
a vosotros os ha sido negada la eternidad"
- Dijiste muchas cosas al morir...
- Fui un adversario para la muerte:
"¿Cómo pasar una hora con alegria
sabiendo que la muerte es uno de mis rivales?"
¿Cómo no odiar al que me roba lo que amo?
Me rebelé contra las dos muertes: la muerte en vida
y la vida después de la muerte.
- Señor mío, ¿quién más, aparte de la muerte, se cuenta entre
tus adversarios?
- ¡La hipocresía!
"Busqué correligionarios que mostrasen devoción y no hipocresía"
- No te inmortalizó tu fama sino que alcanzaste la inmortalidad retando a la impostura.
- Mi mente estaba como el águila enjaulada en una pajarera,
en un tiempo zafio como la cagalera.
- ¡Así debe ser en virtud de la rima!
- Al contrario, me oprimió la existencia... desde que otro -no yo- dijo:
"¿Acaso es posible para el hombre escapar al dominio de su amo
y salir de su cielo y de su tierra?"
- Eh, rebelde, ¿por qué te refugiaste en tu casa?
- "¡Nadie es profeta en su tierra"!
- ¿Por qué no viajaste?
- ¿A dónde viajar?
¿Qué diferencia hay entre exiliarme en mi época
-si he de serte franco- o exiliarme en mi casa
o verme perdido fuera de mi casa?
- ¿A qué secreto te referías cuando dijiste:
"tengo un secreto que no puedo mencionar,
permanece oculto a los que ven aunque es claridad...
la buena senda sigue siendo entre nosotros un secreto pero la perdición es
pública"?
- Desde los tiempos de Adán se instaló el censor entre los lúcidos como si fuese un carnicero.
- Eres un Quijote...
- ¡Te lo ruego! ¿Quién es ese Quijote?
- Un poeta que se expresa en todas las épocas.
- ¿Y es ciego?
- Al contrario, clarividente como la conciencia.
y valiente como la conciencia,
y desgraciado como la conciencia...
en un tiempo hueco por ambos lados,
desprovisto de conciencia.
- Descanse en paz él y nosotros.
"Triunfó la mentira desde el principio de los tiempos y murieron de cólera los sabios".
(26) La Últuima Cena
- Mañana estaré sobre la cruz.
¡Yo soy el novio!
- Te mostramos nuestra adhesión, oh maestro, con la sangre y con el espíritu
- No mintáis... ¡me entregará uno de los que comparten conmigo las dificultades!
- ¿Acaso seré yo el traidor?
- ¿Y yo?
- Me negarás tres veces antes de que cante el gallo.
- Te juramos, oh Mesías...
- No juréis, pues mañana estaré sobre la cruz
y el mañana está cerca para el que lo aguarda.
(27) ¿Por qué engañarles?
"Hasta pronto" -dices-, ¡diles adiós para siempre!
No, les matarías si les dijeses la verdad.
¡Oh, la verdad!
Como el puñal envenenado te hundes en sus delicados corazones,
ellos parten y tú se la ocultas, pues ¿qué harían
si se la dijeses... si les dijeses adiós para siempre?
No, no se puede evitar el engaño...
¡Hasta pronto!
(28) Planté ante vuestra puerta un sauce
y de sus ramas colgué mi corazón.
Dije: parto, amada mía, adiós...
Leí en un antiguo escrito
un consejo dado por un sabio:
(Ay de vosotros, los enamorados...
¡no invoquéis el amor
antes de haber probado la separación!)
Partí, mi amada, para probar la separación.
Y en la hora de la partida
de nuestra harina tomé dos puñados,
de nuestra palmera tomé dos dátiles,
de nuestro algodón tomé dos semillas,
de nuestro Nilo tomé dos tragos,
de tus hermosos cabellos tomé dos mechones,
y pasaron los días...
el día, amada mía, en un mes
y el mes, amada mía, en un año
y el año, amada mía, como un siglo.
¡Oh sabio!, soy el caballero de los enamorados,
soy de entre ellos el que conoció la separación,
y la congoja de las nostalgias.
Mi corazón reverdece sobre mi sauce si él reverdece
se agita si él se agita,
bate las alas como el gorrión si juguetea la brisa
en sus hojas,
se humedece si él se humedece,
se moja si la lluvia le moja,
se estremece si lo estremecen los vientos, y tiembla
y se seca si él se seca.
Mi sauce soy yo... ¡muero si él muere!
(29) ¡Ay, también tú, Bruto! Así que se ha reunido la trinidad del diablo,
(el ogro, el grifo y el amigo fiel)
y así hasta la tierra es humana, e incluso lo que hay bajo el pellejo
excepto la arpía y la serpiente y el lobo...
o quizás ellos sean sólo alucinaciones. ¿No es verdad, Bruto?
Se clavó hasta la empuñadura una lanza en mi pecho
Acaso muero
¿o tal vez despierto?
Se dijo de mí que vivía en un hermoso sueño
y ahora despierto, como el huérfano, sobre la hoguera.
¿Fue acaso un sueño, oh amigo... mi amigo?
Por Dios no te ensimismes y mírame,
¡mírame!,
hasta sumergirte en las profundidades de mis ojos...
Déjame tocar la traición oculta para que crea.
Dos madrigueras o dos pozos o dos tumbas
o lo que es lo mismo
¡dos cuchillos!
Dadme pues una tabla del armario
y traedme un cincel para que grabe en ella la efigie de la traición,
allí en las profundidades acecha el corazón de una serpiente...
Dios tenga misericordia de las víctimas
Dios tenga misericordia de las víctimas.
(30) Dicen que éste es el tiempo de Judas
y ójala hubiesen creído el diagnóstico.
Judas escuchó la voz de la conciencia
y corrió avergonzado a suicidarse,
y tú, ¿cuándo piensas despertar...
cuándo despertarás...
cuándo te suicidarás?
(31) Las palabras son como el espejo.
¿Quién hace muecas al monstruo
en el espejo
sino el monstruo?
¿Quién sonríe al hombre
en el espejo
sino el hombre?
En las palabras, ¡conócete a ti mismo!
Las palabras tienen su justicia.
Una palabra te hace ganar el mundo... ¡pero te hace perder el alma!
Una palabra te hace perder el mundo... ¡pero te hace ganar el alma!
Mide tus palabras y conócete a ti mismo.
(32) Me invitas a tu mesa
y no encuentro sino carroña...
Ya, que te aproveche la carroña,
yo no soy una mosca azul que silba su melodía sangrienta sobre los muertos
Dios te confunda... ¿estás ciego hasta ese punto?
(33)
El Príncipe de los poetas "Señoras mías... mis bellas princesas...
Grité: ¡oh Dante, socorredme!... y vino a mí un viejo aseado como el Mesías
sobre cuya ancha frente resplandecía la corona de los santos.
- Oh excelso anciano,
tú conoces el Bosque Negro incluso si escasean las señales;
en el descarrío no hay ni estrellas ni antorchas.
Es el terror
una bestia, después otra bestia, después otra bestia.
Por Dios, ¡sé tú mi guía!
- El amor... no hay otro sendero en los bosques sino él.
- Oh anciano, di algo que responda al espíritu:
amor... ¿qué clase de amor?
¡El amor en los zocos se vende a quintales por una piastra!
- ¿En qué siglo estás tú?
- En un siglo que tiene dos cuernos (17)...
- ¿En el veinte? ¡Que Dios nos proteja!
Te deseo éxito... déjame partir.
- Por Dios, detente.
- Es inútil.
¿Cuál es mi gastada moneda en el mercado nuevo?
¿Has dicho "quintales por una piastra"?
- Antes del regateo.
- Entonces adiós, hijo mío.
- Llévame contigo.
- No puedo.
- Ten compasión... llévame, si quieres, desde el infierno al infierno,
pues me he hartado ya de andar a tientas en esta nebulosa.
No se opuso el viejo a la experiencia
y lo seguí, pero antes del infierno
me encontré con unos fantasmas que cabeceaban en el vacío sin objeto.
- Es como si fueran, oh anciano, átomos de polvo
ciegos... nadando en la luz del sol... desconcertados...
sin moverse ni detenerse.
Indicó el viejo con desprecio:
- El vacío,
ni el infierno ni el paraíso,
ésta es la sede de los pedantes indiferentes y huecos
que vivieron y murieron en los márgenes
acurrucados.
-¡Desarraigados!
- Como las conchas y los erizos y las tortugas,
(al que emocionen las rimas que añada aquí "verrugas").
Estaba Florencia, como el barco, desarbolada por las tormentas.
Era como la madre que busca a su hijito...
loca... en una horrible noche de terremotos,
era como el pájaro que retorna al crepúsculo
y ve a la víbora viviendo en su nido querido.
¡Ah, Florencia desdichada!
Se arrastraban sobre ella.
Se arrastraban (los negros) como escarabajos. (18)
- Irrumpían como el búfalo en la iglesia,
y los necios pedantes observaban desde sus torres.
vamos, vamos...¿qué poseen los vacíos sino vacío?
- Despacio, tengo una pregunta.
¿Qué ocurre si los poetas...en el tumulto de los colores...
se obstinan en la neutralidad
y continúan como el gris,
como el agua... sin color?
si mandan al diablo todos los colores
"pues la poesía es una cosa y la política
otra".
¡Como el agua y el alquitrán en cuanto a su densidad!
- ¡Qué estupidez!
¿Quién ha dicho eso?
- Lo dice la mayoría.
- Que mencionen entre la época de Homero y esta vuestra época despreciable
un nombre de entre los gigantes de la poesía que no haya tenido color.
- Han llenado de nombres miles de índices.
- Esos escarabajos
se arrastran a millares por la noche
para volver a sus madrigueras con la luz del día.
- ¿Qué es la poesía?... ¿Por qué no se lo dijiste
zanjando así la disputa que mantengo con ellos?
Algunos dijeron que la poesía es el arte de juguetear con las imágenes,
otros dijeron que es el arte de juguetear con la melodía
y yo digo que la ley del drama mantiene oculto su secreto en todas las épocas.
- No me gusta aventurarme en estos asuntos,
si bien me inclino por lo que dices...
¡así que despídete de los que parlotean!
- Hay todavía un enigma sin respuesta en el zurrón,
¿sobre qué compones tus versos?
- ¿Qué pregunta es ésta?
¡Sobre todas las cosas a mi antojo!
- ¿Y sigue siendo poesía?
- ¡Si es la creación de un poeta!
Dijeron: "¡puede el artífice de panegíricos dirigir excelsas alabanzas
incluso a los burros! "
Es de vuestra tierra este proverbio
según creo.
- ¡Oh mi señor, cómo nos han mareado con la polémica!
Llamaron a la poesía, como al sueño,
incoherencia sin sentido,
símbolos,
delirio febril, talismanes de brujo,
visiones de un primitivo que ve las cosas a través de las pupilas de un niño,
un mar de magma que olea informe...
pues la lucha de clases concierne a la sociología,
la lucha de partidos concierne a la "política",
el pensar y los pensamientos conciernen a la "filosofía",
etc... etc... eto...
-¿Hay entre ellos alguno que haya dicho que yo no soy poeta?
- Excepto tú... ¡nadie osó hacerlo!
Por el contrario se prosternan ante tu memoria
y te engalanan con largos artículos
sin objeto -la mayor parte de las veces-;
o sea que te incluyen
-te lo juro- ¡en los tablas de las bibliografías y los índices!
- ¡Eruditos!
Bien veo lo que hacen...
Y ahora dime: ¿les guardas rencor a ellos o a mí?
- Paciencia, oh viejo.
- ¡He llegado al colmo de la paciencia!
- Pertenecen a dos clases: o no leen
o leen y no comprenden.
- ¡Qué vacuos!
Que me lean el "Banquete".
¿lo has leído?
- No, no está hecha la miel para la boca del cerdo.
- Yo cociné con él los géneros del conocimiento
e invité a todos los hambrientos:
"Es mi pan y basta para miles
y aún me quedará mucho...
ésta es la nueva luz,
éste es el nuevo sol,
hoy despunta a la existencia
tras desaparecer en las tinieblas el viejo sol".
No, no perjudica a la poesía transformarse en pan para el hambriento
pero ¡cuánto la daño si me convierto en ratón en plena hambruna!
Sigamos...
Descendí con el viejo a los infiernos
hasta llegar al círculo noveno
donde se espesaron sobre el rostro aseado
nubes de tristeza profunda
y de amargura y cólera.
- ¡Ésta es la sede de los traidores!
- ¡Cuánto los odiaste!
- Tal y como tú odias a un ladrón que saquea la aldea en la noche del incendio
Afligida estaba Florencia por su causa,
a causa de los traidores.
Si tuviese la traición
cabeza... ¡se la cortaría! (19).
Golpea conmigo,
golpea estas cabezas
pisotéalas bajo tus suelas, pisotea a sus Altezas
(que Dios maldiga la traición y las rimas:
¡hace falta una palabra que rime con cabezas!).
Y nos pusimos a pisotear.
- No dejo de maravillarme. ¿Cómo puede el sensible corazón celestial
experimentar un odio tan violento?
- No sabe amar
quien no sabe odiar.
Yo aprendí a odiar en el exilio
y saboreé la amargura del pan extraño (20).
Viajé sin rumbo por los horizontes,
"como una nave extraviada que marcha sin timón
y sin velas..." (21).
- ¡Oh la diáspora!
- El sol, hijo mío, iba y venía en la boda de la mañana
el pájaro volvía a los nidos en alas del crepúsculo,
tomaban los árboles a la fiesta de la primavera
y las olas apretaban el paso en la lejanía
para volver a las playas jadeantes de nuevo...
excepto yo,
excepto yo que soy como el niño que ve ahogarse a su madre y nada sabe sino aullar,
y golpea la arena de la playa con los pies, con las palmas de las manos,
y pide un milagro,
y la ola cierra de pronto sus mandíbulas... luego reina un profundo silencio
que se prolonga... se prolonga el silencio... se prolonga indefinidamente...
y el niño paralizado
escudriñando
¡espera!
- Pero tú fuiste el niño que se ahoga mientras su madre aúlla.
- ¡Cuánto os encandila la palabrería!
- ¿Cuál es la diferencia?
- He aquí la gran diferencia.
La madre permanecía despreocupada, yo no valía para ella ni un ardite,
cuántas veces extendí hacia ella mis brazos, cuántas veces grité,
y no recibí ni siquiera una mirada.
Nunca se conmovió su corazón... era como una gata:
¿Quién de entre vosotros dijo en una ocasión:
"Ay de ti, gata, que devoras a tus hijos y antes de que nazcan
ya estás esperando el feto".
- Este es el príncipe de los poetas,
mi nostalgia...
- ¿Hay acaso entre vosotros una mujer?
- Entre nosotros encontrarás los siete pecados capitales,
entre nosotros encontrarás todo lo que gustes,
¡incluso al príncipe de los necios!.
Pero no es éste el tema de la conversación.
- ¿Sobre qué diablos versa la conversación?
- ¡Sobre una gata que se comía a sus hijos!
- Dios, cuánto amé sus ojos...
- ¿Los de Beatriz?
- ¡Florencia querida!
Cuánto me abrasó el exilio, como si hierro fundido se derritiese en mis enteañas...
¿Sabes acaso lo que es el infierno?
- ¡En él estamos desde por la mañana!
- No... no es esto..., ya que el infierno
es vivir sin patria
y morir en el exilio, ser sepultado en polvo ajeno.
- Recuerdo ahora una canción
que se cantaba entre nosotros en los entierros:
"Esta es la tumba de aquel a quien nadie va a ver
la tumba del extraño al que no rodea su gente
la tumba que pisoteó el ganado
la tumba del extraño que de su gente emigró,
esta es la tumba que destruyó el ganado
la tumba del extraño que abandonó su tierra"
- ¿De quién es este poema?
- Nadie lo sabe,
a esto es a lo que los ziqá (22) llaman folklore.
- La poesía goza de buena salud entre vosotros,
ya que entre vosotros perduran estos versos.
"Esta es la tumba que destruyó el ganado,
la tumba del extraño que emigró de su tierra"..
Este es indiscutiblemente el más grande de los vuestros,
éste es el príncipe de los poetas,
¡hacedle llegar mi admiración y mis saludos!
(34) Seguirás cojeando como tu flaco caballo; aquí todo cojea,
hasta los caminos,
hasta los anhelos en el horizonte.
Incluso las visiones se han deformado como en la cabeza de un orate,
como alucinaciones;
¿eres tú, Quijote, la ilusión, o son ilusiones todo aquello con lo que
tropiezas?
¡Estos son los molinos de viento que hacen girar sus largos brazos en el aire!
¿Cuál es la meta de este girar, oh Dulcinea, adorada mía, sino el vértigo
o la alternativa
entre la locura y el suicidio?
Dame tu cosecha, oh muela...
¿Qué produces sino ruido? ¿Acaso harina?
(35)
La hiedra (23) Ay, hubo un tiempo en que no encontrabas sino trepadores...
¡Cuánto odias la hiedra, oh serpenteo de víbora sobre los miembros de las
víctimas!
Escalera que hicieron con nuestras cruces...,
nosotros somos los peldaños.
Bienaventurados nosotros y salud a tu sino, oh Judas,
pues la tierra es tuya,
el ayer es tuyo,
el hoy es tuyo,
y tuyo es el mañana prometido,
mientras nosotros vertemos lágrimas sobre los muertos,
¡pues para los muertos no hay lugar
y no hay tiempo!
Ah, el sacerdocio...
Murió el Mesías y se alzaron los agrimensores (24)
para repartirse la tierra.
Si resucitara el Mesías...
¡por Dios que no le darían ni dos palmos para una tumba!
Qué inmundo comercio en el mercado de la corrupción;
en el templo sagrado no faltan víveres, ¿qué podemos hacer salvo escupir?
Buen tino... conformémonos con escupir
y que pasen sobre los cadáveres
hasta la segura orilla sin mojarse la orla del vestido.
Que se mofen de nosotros, de los mosquitos, de todas las hipóstasis excelsas.
¡Oh orgía de muertes en las entrañas de los cementerios a causa del heroismo!
Quijote, ¿quiénes somos nosotros entre los hombres?
¿Profetas
o necios?
¿O es que el secreto de nuestro tormento es un mal incurable...
un mal llamado orgullo?
Quijote, sé paciente como lo fue Job en la desgracia.
- Fue más bien herético.
Hay mentira en la paciencia, oh Job...
Los enamorados de la destrucción
nos destruyeron para apoderarse de las cómodas tiendas (25)!
- Vendrá inevitablemente el sol a expulsar a las moscas que cuelgan
sobre las ventanas, las paredes, los techos,
las estanterías.
- Extraordinario, ¿por qué no vemos estas moscas sino demasiado tarde?
Que callen todos los sabios "para que sea el silencio sabiduría" (26).
¡Odie yo los elogios que me hace un hipócrita
al que no creo!
(36)
Amigo de la nostalgia La primera:
¡Oh noche, oh mi exilio!
La segunda:
¡Oh noche, oh mi pesada cruz!
La tercera:
¡Oh noche, oh historia de una espera!
* * * La primera: ¡Oh noche, oh exilio!
Qué espanto cuando se pliegan las sombras
como las parihuelas y duerme todo lo existente...
¡oh noche!... ¡todo lo existente excepto yo!La segunda: ¡Oh noche, oh pesada cruz!
Oh asesino que vuelves a tu víctima
para que hieran de nuevo los cuchillos.
¡Oh cáliz mío rebosante, apártate!
El cáliz no se aparta
si es otro -y no nosotros- quien lo quiere.
El Padre está en el cielo
y otro distinto de él sobre la tierra.
¿Qué pueden hacer las velas
si arden hogueras en las naves?La tercera: ¡Oh noche, oh historia de una espera!
¡Oh latido de un reloj como el latido de un corazón
que desgrano hasta la mañana!
Oh golpe del dedo de la lluvia
sobre el cristal de la ventana.
Oh risa del tren en la lejanía,
oh gota de agua
que se precipita desde la espita
gota tras gota en la pila
y deja atrás los números...
El mil tras el mil y el millón tras el millón,
¡y la pupila del exiliado no duerme!
* * * ¡Oh noche, oh exilio!
¡Oh noche, oh pesada cruz!
¡Oh noche, oh historia de una espera!
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