El original en árabe ( iso-8859-6 / win-cp1256)
(37) Diálogo con Nazim Hikmet
El portador de lúgubres noticias
¡Silencio, silencio, oh árboles!
¡Silencio, silencio, pájaros!
¡Silencio, ríos y olas del mar!
¡Silencio, poetas y poemas!
Silencio oh todas las melodías hermosas en todas los acordes!
Enmudeció el corazón poeta. Dejó de palpitar la guitarra.
Nazim se durmió...
Viandante Duerme, amigo,
tu corazón tiene derecho a dormir...
Cada vez que impidieron adormecerse al delicado corazón
allí estaban los desenvainadores de uñas y colmillos
en todas las curvas a lo largo del camino...
Duerme, amigo.
Un hombre de Turquía Duerme, amigo...
Tu corazón tiene derecho a dormir... ¡Cuántas veces le quitaron el sueño...!
¡Cuántos puñales le horadaron el pericardio y lo dañaron...!
Ay de Estambul en la noche de los cuchillos...
"Tirad del remo con vuestras manos hacia delante, compañeros"
y el mar brama y la espuma
hierve sobre las olas y golpea el remo; los vientos
aúllan... y un cuchillo hiende...
¡oh!, ¡cuánto resiste el corazón la dentellada del cuchillo!
¡cuánto resiste...!
Duerme, amigo.
Un hombre de Madrid Duerme, amigo...
tu corazón tiene derecho a dormir...
¡cuántas veces lo crucificaron en Madrid y en la doliente Granada...!
¿Acaso entorna un pájaro los ojos en primavera
cuando cuelgan los pájaros
sobre la horca?
Lorca, duerme el ojo pero los corazones
en la noche se desangran y no duermen.
Ay de aquellos cuyos corazones no duermen
Duerme, amigo.
Un hombre de África ¡Eh, Taranta!, ¿cómo están tus lanzas? ¿Cómo van las cosas en África?
Entona melodías de victoria en honor del corazón que cantó
por la tuya desde que ciñeron tus piernas los grilletes.
Canta a un poeta en la eternidad...
Hoy es tu turno, oh Taranta..., nuestro turno...
¿Para quién diablos habríamos de cantar
si nuestras melodías no fuesen un regalo para los que cantaron por nosotros?
¡Duerme, amigo!
Yo Que duerma todo por igual
en Asia,
en el corazón de Europa y en África,
e incluso en Cuba y no menos en Turquía...
(aún sigues vivo) aunque la noche son miles de cuchillos
y una carta para tu hijo espera, en el bolsillo,
al cartero.
¡Estamos hartos de esperar...!
Morimos como individuos, pero los pueblos
no se cansan de esperar y no mueren.
¡Duerme, oh amigo...!
El sol sigue girando
y la tierra y las ruedas y las máquinas siguen girando
y las agujas del reloj siguen girando...
Si algo se detuviese
te afligirías por la vida
hasta en tu tumba, oh amigo.
¿O no dijiste que "la vida
en todas las balanzas es coja"?
¿O no dijiste que "las lágrimas
-en nuestro siglo veinte- no permanecen largo tiempo en los lagrimales"?
Convinimos en que las lágrimas
tras nuestro paso han disminuido.
Duerme, oh amigo.
- Mi sueño era verte.
- Pero estuviste en Moscú cuando yo estaba allí,
y la puerta estaba abierta para todos los amigos.
¿Por qué no me visitaste?
- Me abstuve para que no vieses en mí hipocresía
o la cavilación de la hiedra
o el arte de la adulación de los grandes...
pues el mercado rebosa de danzarinas, putas y encantadores de serpientes
rebosa de intermediarios... ladrones que saben
cómo encaramarse a los hombros
y las clavículas.
- Conozco bien las tretas
de esos exterminadores de moscas
que en la tierra producen las fábricas a toneladas.
¿Acaso han disminuido en la tierra las moscas?
- Reconozcamos que, grandes o pequeños,
hay en nosotros una debilidad que se doblega ante el elogio.
- Eso es cierto.
- En nuestro Oriente todos se declaran a sí mismos,
apenas se descuidan los críticos, pioneros de lo que se les antoja,
basta con que el hombre tenga talento en el arte de la desvergüenza,
el arte de llegar hasta los hombros,
el arte de chalanear con las doctrinas,
y el proxenetismo...
-¡Oh,... oh escrupuloso!
- En nuestro Oriente, ¿quiénes son ellos?
Son miles de Sheijs los pioneros de este arte;
caida uno tiene su doctrina,
y su método.
El sello del extranjero sigue siendo en Oriente un título de autenticidad.
- Di en mi nombre a los clientes:
No compréis mercancías baratas.
¡No convierte el elogio a una mosca en elefante!
- ¡Se dirá que siento rencor por la destrucción de mi tienda...
en beneficio de la tienda vecina!
El mercado es una oferta que responde a la demanda,
no abriré la tienda hasta después de mi muerte.
No quiere el mercado sino al versado en proxenetismo.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Mi nombre es Naguib.
Soy uno de entre los mil pequeños
hijos de Nazim.
- Hay en tus ojos tristeza, Naguib,
pero no me es extraña esta tristeza,
¡casi acierto a tocar su causa!
La tristeza del exilio..., así parece, sin duda, en los ojos,
¿Acaso te ha atrapado "el más desgarrador de los oficios"?
- ¡Hace ya muchos anos!
- No conoce la tristeza quien no conoce el exilio.
- ¡Y algunos de ellos trapichean
hasta con las tristezas del exilio, amigo!
La época es una época de trapicheos,
la época es un burdel...
- ¿Por qué generalizar? Quedan todavía en nuestra época aspectos luminosos.
- Los han apagado...
- No exageres en pesimismo.
- Al contrario, no exageres tú en optimismo.
- Si no somos optimistas en el exilio, ¡tendríamos razón en suicidarnos!
- Lo intenté una vez y fallé,
no es que me acobardase, sino que amo la vida
y tengo un hijo, esposa
y familia en Egipto...
y miedo del polvo de los otros,
miedo del ganado.
"Esta es la tumba que destruyó el ganado
la tumba del extraño que emigró de su tierra".
- Hay todavía una buena tumba,
y sobre ella -como ves- toneladas de rosas
que no destruyó el ganado.
- Pero tú eres Nazim...
¡y la época ama pisar las ranas con los ganados!
* * * - ¿Dónde está tu hijo?
- Hace un año que no le veo.
- ¿Está entonces en Egipto?
- No, él está en Moscú y yo en Budapest.
Así que mi corazón está despedazado,
¡tengo una aurícula y un ventrículo en Moscú
y una aurícula y un ventrículo en Egipto!
- Es decir, un doble exilio.
- ¡Esta es la suerte de las ranas!
- No entiendo,
¿Se trata de trámites burocráticos?
- Quizás,
no me está permitido hablar aquí.
- Eso no es posible,
y mucho menos aquí, en Budapest.
- Tal vez pase eso y hasta algo peor
en las más excelsas "familias".
- No conoce el amor quien no es una puerta.
- No sabía antes
que algunas personas, incluso aquí, no tienen corazón.
- Estás pálido y enflaquecido.
- Enfermo del corazón, dispépsico y de todo un poco.
- ¿Por qué?
- ¡Paso hambre desde hace meses!
- ¿Hambriento tú?
- Como un ratón en un puchero.
- ¿Por qué? ¿Cómo es eso?
- Antes que yo, también Petöfi padeció hambre aquí largo tiempo (27).
- Fue en una época que hacía pasar hambre a sus poetas
y a los no poetas.
¿Por qué has pasado hambre tú?
- No me creerás
y, aun si me crees, no podrás
hacer nada: tú, Nazim, estás muerto;
estás muerto...
¡mientras continúan con vida los ladrones!
Tú no puedes dar vida a corazones
colgados, como Lenin, en las solapas de la chaqueta.
- Los ladrones;
según tú, están en todas partes
- Como las moscas.
- Son pocos a pesar de todo,
reconócelo.
- ¡Una sola meada puede llenar el mar de inmundicia
puede llenar la existencia de asco!
- Sé paciente como el camello.
- No tengo tan grande como el camello
la joroba,
pero soy paciente como el camello,
como Petöfi...
- ¿Te ríes?
¿No te has reído?
- Ayer, oh Nazim, por casualidad,
ví a Petöfi sobre el papel moneda,
¿Ves? Te ríes...
¡¡¡Tú también!!!
(38) Te exilian del exilio y empiezas de nuevo;
éste es tu destino, oh proscrito,
llamar a las puertas de puerta en puerta
y ser devuelto por los zaguanes a la tierra de la desgracia...
¡Un perro que se pierde con los perros!Oh habitante de los oasis,
soy un sediento que atravesó los desiertos en la canicula.
¿Tenéis un cántaro de agua?
No fue pródiga la tierra, ni el cielo,
ni la gente ni los amigos... ¿Avaricia?...¿O quizás todos estaban sedientos?
Nosotros conocemos el principio de estos desiertos,
¿quién dictamina dónde esta su fin?
Escuchas la radio con las venas en tensión:
¿Cuáles son las últimas noticias? Rebuscas en el bullicio y no hay noticias.
Paciencia, adoradores del sol...
las nubes cubrieron el astro
así que estrecho tu costado y espero
que un día se disipen las nubes.El pan, oh Quijote, es amargo,
el pan de los exilios, como la coloquíntida, es amargo
¡Ojalá sea un trozo del pan de Egipto!
El agua del exilio, igual que el agua del mar no sacia sino quema las entrañas.
¡Ojalá sea un trago de tu Nilo, oh Egipto!
Incluso el aire es como un veneno fulminante
¡Ojalá sea una brisa que llegue del aliento de Egipto!Oh pueblo mío, oh sombra del sauce, oh palomar...
A la azotea de mi casa volvió la paloma
con el ocaso... ¡y yo no volví!
Tu chico, bella muchacha,
oh Egipto, volvió a ti con las mejillas encarnadas,
atravesó los desiertos jadeante en el estío
y tendió desde su delta el más sinuoso de sus brazos.
Cógelo en tu tierno pecho sobre la cama de brocado,
suelta sobre él las trenzas del sauce ¡qué dulce encuentro!
Pues llegará la sequía si se prolonga la separación,
llegará la esterilidad si se prolonga la separación,
y llegarán la muerte y las tinieblas si se prolonga la separación.Que entone el alcaraván sus más dulces cantos,
melodía al más fiel de los enamorados:
Habla el joven Muchachas, ¿habéis visto a mi amada?
No hay entre vosotras una amante como mi amante
No hay en los vergeles una amante como mi amante
No hay en la tierra una amante como mi amante
¿Habéis visto a mi amada?
El rojo de la manzana en las mejillas de mi amada
La mirada del narciso en los ojos de mi amada
La sonrisa del jazmín como los dientes de mi amada
La miel de la abeja en los labios de mi amada
El soplo del arrayán el aliento de mi amada
Los murmullos del ciprés el murmullo de mi amada
La ronquera del oboe en el acento de mi amada
La pajilla de las brisas en el andar de mi amada
La morenez del lino en la cara de mi amada
¿Habéis visto a mi amada?
Habla la doncella (28) Un ancho río hay, amado, entre nosotros,... un ancho río;
sobre la arena de la orilla hay un cocodrilo, pero camino sobre las aguas,
mi corazón es un osado que no teme el naufragio,
¡porque amo!.
El amor me protege como un hechizo
de las fauces del cocodrilo sobre la arena, el agua se troca
bajo mis pies en tierra firme
¡y llego sedienta a ti!
Habla el joven Nenúfar mio... tus cejas son una trampa para mí
tus pupilas son una trampa para mí
tus pómulos son una trampa para mí
y yo soy la oca atrapada en ella.
Habla la doncella Eres dulce, amado..., eres dulce
como la saliva de la caña,
como un manantial de frescor,
como el pan tras un largo ayuno.
Eres dulce amado..., eres dulce
como un río de aguardiente,
como un cántaro de leche.
Estás en sazón...
tú, como la menta, estás en sazón;
reconfortadme con mi amado
ya que me habéis acostumbrado a embriagarme con él.
Habla el joven Ciño mi jardín... ¡oh, tarro de perfume!
y lo beso como si nadara en un río de vino.
Habla la doncella Seguiré amándote de corazón, amado,
seguiré amándote aunque me golpeen de norte a sur,
y de sur a norte,
con el látigo... o con una hoja de palma.
Seguiré amándote de corazón, amado,
no te alejes de mí, por amor de Ptah (29), ni un momento;
si tienes frío, mi milaya (30) es para ti
si tienes sed, he aquí mis senos
si tienes hambre, come la manzana de mi amor...
Heme entre tus manos.
Habla el joven Ojalá fuese su criada para estar a su lado,
a sus pies,
para contemplar todos los días su esplendor;
ojalá fuese el anillo en su dedo de plátano.
Habla la doncella Mi vestido es de lino, vamos a bañarnos, querido,
verás mi belleza cuando se moje.
Ven conmigo...
me sumergiré para volver... y entre mis dedos...
traeré una pececilla roja que te regalaré.
Mi vestido es de lino, vamos a bañarnos, querido...y vuelves a la radio rebuscando en el bullicio... y no hay noticias
y ves que el final, oh sepulturero, es una fosa en todas partes,
las vacas siguen sin apiadarse de la tumba de un extraño.
(39) Había en mi corazón una perla.
Si viniera Salomón
a comprarla con su trono y sus tesoros.
no la vendería;
si me dijeran: te doy el sol, la luna,
y estos otros planetas...
no la vendería;
por la gloria, por la eternidad,
por nada de la existencia, por la existencia misma...
no la vendería.
Si me conminase Azrael
"Morir o venderla"... no la vendería.
¡Había en mi corazón una perla!
Más esplendorosa que la luz del sol y de la luna,
era como Virgilio o Beatriz
en el bosque negro del Santo...,
como la sonrisa del faro al marino
tras perderse en los mares del terror.
Había en mi corazón una perla;
era como un pichón en su nido.
¡Cuántas veces volví en el crepúsculo, como el pelícano,
con el bolsillo y el zurrón vacios
a alimentarla con mis entrañas,
a abrevarla con mi sangre,
a abrigarla del frío en mi corazón,
a cuidarla, a acunarla como una madre,
a protegerla del contacto de la brisa,
a rezar todos los días a la divinidad,
a rezar a la divinidad por ella,
a dar pese a mi pobreza la limosna
¡para que bebiese todos los días de mi sangre!
Viajé entre peregrinos
y circunvalé el mausoleo,
me arrastré vagando, implorando...
¡que la divinidad protegiese a la perla!
Pero desperté un día
y no la encontré... la perla...
la busqué en los rincones del corazón,
vacío como el corazón de un muerto,
frío como el corazón de un muerto,
¡oscuro y despoblado como el corazón de un muerto'
La busqué en los canales de la sangre,
excavé en los rincones de las costillas,
rebusqué en los cauces de las lágrimas,
y no la encontré... la perla.
Vinieron los ladrones en la oscuridad y ¡se marcharon en la oscuridad
con la perla!
Corrí tembloroso al camino, como el que pierde a su hijo.
Grité: "Coged a los ladrones...,
los ladrones de perlas,
¡estaba en mi corazón la perla!"
Me cogieron a mí, no a ellos. Me tomaron por loco.
empezaron todos a reírse:
"¿Acaso en nuestra época
hay perlas en los corazones?'
¡Ladrones!¡Coged a los ladrones!
Me vendaron los ojos, me maniataron. un ladrón me condujo a otro
ladrón...
¡bajo su suela encontré la perla!
Pero, ¡pobre de mí!, estaba hecha añicos...
No se recompone el cristal roto.
¿Cómo recomponer las perlas destrozadas?
Había en mi corazón una perla.
(40) En el principio era el robo
Confundieron el secreto del hombre
al decir "animal parlante".
¡Debieron decir "animal ladrón"!
El robo era -no la palabra-
en el principio; ya sorprendió la policía
en el Paraíso a Adán y Eva
con la manzana.
Descendieron al mundo ambos
y he aquí el mundo:
¡una cueva de ladrones!
(41) ¡Ábrete Sésamo!
Y se separaron las rocas como las olas del mar por el bastón de Moisés.
¿Cuál es el número de los ladrones ?... ¡no importa!
¡Que sean mil o un millón!
¿Cuál es el nombre de los ladrones?... ¡no importa!
¡Llamadles Alí Babá (31) o llamadles,
si queréis, Mamá! ¡Da lo mismo!
Dentro hay ladrones e hijos de ladrones,
de oro elevadas montañas,
de perlas mil sacos,
de plata un montículo, coral...
por toneladas,
la virtud es un alcázar de despojos... Se empeña el impotente
en invocar la castidad...
(¡Ciérrate Sésamo!)
Y se cerraron las rocas como se cerraron las olas del mar sobre el Faraón.
(42) Tartufo para siempre
A Tartufo, astuto como el camaleón,
lo encuentras en todas las doctrinas.
¡No importa bajo el manto de qué profeta
¡No importa en qué libro!
Tiene miles de uniformes,
¡Tartufo petimetre siempre a la moda!
Experto en los cambios de tiempo.
tienes miles de libros
en estanterías.
Allí duerme la Torá
junto al Evangelio,
junto al Corán y El Capital
y el retorno del Sheij (32)
y lo que no se le ocurriría ni al diablo,
pues la cautela es la clave de la sabiduría y los días son cambiantes.
(43) El médico a palos
No entendía de medicina, pero un día le atacaron.
a latigazos:
- Eres un sabio versado en medicina.
- Soy un sencillo leñador.
- ¡Eres astuto
y la humildad
es propia de los astutos!
¿Después qué? Se convirtió en lo que quisieron... medico...
y, aún más, un sabio versado en medicina.
No censuréis a quien fue torturado
y consideró la medicina un camino para la salvación
Censuremos más bien a quien le obligó a elegir
entre muerte -siendo sincero-
y vida -mintiendo-
¡y mintió!
(44) Cristo y los ladrones
- ¡Padre!
- Gritas desnudo desde la cruz
y el padre, ocupado en otra parte, no contesta.
En vano llamas (no hay vida para quien llama)...
desde ahora estás solo, eres huérfano en la desgracia.
¡Desespera! ¿Hay alguna esperanza tras la cnicifixión?
El cáliz no pasó, y cuánto rezaste...
- ¡Oh padre! ¡Que pase!
- ¿Por qué el padre quiso
lo que tú no quisiste?
Ni tú lo sabes, ni lo sé yo, ni lo sabe nadie.
Pero sabemos una cosa: Ahora eres un cordero al que clavaron en la madera.
- ¿Quiénes son ellos?
- ¿Y qué más da? Acaso vivirías, oh asesinado,
si dijeras quiénes son los que te mataron?
- Esto lo perpetró mi padre.
- Y el padre... ¡Desdichado padre...!
Pero, ¡alto ahí!, aún no has sido crucificado,
¡crucificarás tú desde ahora mil cada día!
con un collar en el pecho de un augur
o un hechizo entre las tetas de una puta,
un icono en casa de un alcahuete, un libro o un velo
en el bolsillo de un marica, portarás todas las suciedades de la humanidad,
te convertirás en toalla de burdel para que se laven en ti las manos los que
entran,
¡y los que salen!
- ¡Qué desgracia!
- Calla y deja de gritar.
- Las espinas se me han clavado en los huesos del cráneo.
- En la médula se te clavarán espinas a diario.
Se permitirá desde ahora todo en tu nombre..
se permitirá el asesinato de inocentes
¡en nombre de Cristo!
Se derramará un mar de sangre
¡en nombre de Cristo!
Se levantarán torres, palacios de calaveras
¡en nombre de Cristo!
Se darán la prostitución, la abyección, la falsedad, el fingimiento, todo...
¡en nombre de Cristo!
Eres realmente la víctima...
pero eres culpable,
¡eres el asesino asesinado!
- ¡Qué desgracia!
- Calla y deja de gritar.
Aquella noche
cuando te sentaste a cenar
estaban todos sentados,
incluso Judas estaba sentado entre ellos.
¡Cuántos secuaces al repartir el maestro el pan!
Extendieron sus palmas -oh, bosque de manos- y cubrieron la mesa,
pasaste repartiendo a izquierda y derecha...
pan (¡Comed mi pan!). Y empezaron a comer
Todos masticaban, tragaban y juraban:
(¡No!... ¡no te traicionaremos, maestro!)
y ahora, ¿quién de ellos está contigo?
¡Oh crucificado! ¿quién de ellos está aquí?
Buscaron todos refugio en las madrigueras
y hete aquí, solo en la cruz...
No, hay dos ladrones clavados como tú sobre una cruz;
da las gracias, te distinguieron de los ladrones con una corona de espinas
- ¡Qué desgracia!
- Despacio... ¿qué tienen estos dos de ladrones?... pues los ladrones...
vienen en tu nombre, después gobieman en tu nombre
nuestra tierra, ¡tierra ella misma de ladrones!
Mañana los veremos saliendo de las madrigueras...
un ejército de curas:
(Coge lo que puedas,
trepa a los cadáveres de todos,
pisa los cuellos del rebaño)
¡en nombre de Cristo!
Recordarán -todos ellos- de memoria
lo que sobre él escribieron sus secuaces.
Si vinieras a discutir con los augures te marearían:
Diría Lucas: dijo Marcos:
Mateo dijo: Juan dice:
(En el principio era la orden ¡Cállate!)
Inexorablemente te callarías.
- ¡Qué desgracia!
- Habrá miles de ladrones...
emperadores, sobre los tronos
¡en nombre de Cristo!
Sus coronas oro, sus vestidos seda,
sus camas plumas de avestruz
y su alimento ¡Carne de Cristo!
- Pero volveré un día...
- ¿Acaso crees lo que dices?
- El padre dijo que un día volverá definitivamente,
rey de la tierra de los hombres,
para que reinen entre la gente la alegría y la paz.
- Si vuelves ¿quién te reconocerá?
- Diré: He venido, soy el Mesías.
- Te exigirán la prueba.
- En mi bolsillo estarán el pasaporte y el DNI.
- No basta...
es fácil falsificar papeles en la época de los ladrones,
ellos (los expertos) afirmarán
que la identidad es falsa.
- Pero tiene el sello, el sello del Padre.
- ¡Miserable prueba!
Los expertos afirmarán que el sello es prueba de la falsedad de la identidad.
- Les enseñaré estos agujeros
en mi frente -mira- y en las palmas, en las piernas... he venido...
yo soy el Mesías...
Diré: he venido, soy el Mesías.
- Dirá Lucas: dijo Marcos:
dijo Mateo: Juan dice:
"En el principio era la orden ¡Crucifica!"
¡y la crucifixión se convirtió en el mayor deber!
Inexorablemente serás de nuevo crucificado.
Te esperan -todos tus secuaces, hatajo de ladrones-,
te esperan con la cruz.
¿Qué? ¿Lloras? Todo es gracioso, hasta las lágrimas
La época se rie de tus lágrimas, de mis lágrimas,
nuestra época es la época de los ladrones.
Pero tú, incluso tú eres un ladrón:
si no existieras no habría ladrones en la tierra.
Incluso yo soy un ladrón...¿o no fuí largo tiempo complice de los ladrones?
(45) Se dirá de ti, oh Quijote,
lo que dijo Malik (33) del vino.
Mira, en el diccionario hay miles de adjetivos...
- Excepto uno
que no recordarán ahora en el ardor de la malicia.
Derribó al roble una tormenta...
Oh, ejército de leñadores, vamos allá con el hacha
¡Ay del mísero que cayó!
- ¿Temes a la malicia, oh asesinado?
¿Qué nariz tolera el olor del enemigo muerto
si no tiene el muerto enemigos, y tampoco amigos?
- Pero alguna gente tiene instintos perrunos,
y no aprecia sino los cadáveres.
-¿En qué afecta al cordero el desuello tras el sacrificio?
El perro murió y es tradición de ladrones
matar a los perros
¡antes de abordar la presa!
(47) Dijeron que el mal era una etapa transitoria.
Transición, ¿a dónde?
¿De ladrones a ladrones?
Enhorabuena, Abu Zayd (34)... como si no hubieras invadido.
(48) Las bandas de ladrones
se organizaban antaño entre aficionados,
pero hoy impera la profesionalidad...
¡qué repugnante es la rapiña que en doctrinas se ampara!
(49)
Dos rubayyat Si es cierto que sobrevino un diluvio
antes de que naciéramos
porque la época era bárbara y abyecta...
¡albricias, oh tierra nuestra!
inexorablemente te llegará de nuevo un diluvio.Dicen que ya pasó la época de las glaciaciones
en la tierra... y tras suicidarse volvió de nuevo
disculpándose de estar viva... ¿por qué no se suicida
ahora? ¿Cuántas glaciaciones más soportará?
(50) No... del error no se escapa,
te sigue, Edipo, la profecía...
¡ay de ti que huyes del destino hacia el destino mismo!
Has matado a tu padre, y llamas a las puertas de Tebas
para consumirte en los brazos de tu madre.¡Qué desgraciado es el hombre, ciego cuando ve!
¡Qué desgraciado es el hombre, ve cuando está ciego!
¡Oh, tinieblas, bienvenidas...!¡Oh tinieblas!
¡Oh senda mía sin rumbo!
¡Oh más vastas sendas del hombre!
No perdisteis la luz, oh ciegos...
¡en ella son falsos los senderos de los que ven!
Adiós, Tebas,
patria de la peste, el fornicio y el miedo,
circo de los ídolos y los augures.
¿Qué es lo falso, Edipo, qué lo verdadero?
¿Qué la victoria y qué la derrota?
¿Qué la cobardía, qué el heroísmo?
¿Qué la prostitución, qué la virtud?
¿Qué es cualquier cosa y cuál su contrario?
Cuánto se parecen unas a otras las vacas en la oscuridad.
Son todas, en el color, como el cuervo.
Niñita mía -mi fiel hermana-
coge mi mano y llévala lejos
¡lejos!
Mienten los caminos al mediodía.
El mejor de los caminos es el camino nocturno.
Oh, oscuridad... mi única luz.
(51) Se dirá: "fue un pobre pequeño burgués",
o quizás algunos discrepen y digan: "medio burgués".
Se precipitarán a los estudios críticos
como un rebaño que huye de los gatos,
para decir Lucas: dijo Marcos:
que Mateo dijo: Juan dice:
El pequeño burgués
como el medio burgués
es tan solo un despreciable oportunista.
El caliz giró, llegó tu turno, oh víctima...
así que bebe ¡cuánto hiciste beber a los demás!
¡Cuántas calumnias sufriste
a derecha,
a izquierda!
¡qué repugnantes son los hierros en la came de las víctimas!
Prepararon las cuartillas, las plumas y la sucia tinta.
Escupe sobre ellos... no hay ningún texto sobre ti,
no fuiste oh Quijote un ladrón,
sino que fuiste siempre sólo un perro.
¡Qué detestable parece el perro fiel a los ladrones!
(52) Como vine sin mortaja
soy carroña para el sol, los cuervos y los lobos.
Nuestros errores no tienen perdón.
¿Y a quién pedir perdón
si todos piden perdón?
Nuestros errores son una cruz sobre nuestros hombros.
Pero ¿de qué fuimos culpables?
¿Por qué sin culpa nos torturaron?
Nos torturaron... nos torturaron... nos torturaron...
Porque cuando amamos
vimos a la gente y al mundo con los ojos del amor
y cantamos el himno de la emoción para el amado
(aquel espíritu y aquellos hígados...
tesoros de la tierra, ¡oh amado!)
Confiamos sin prueba
y creímos sin lógica.
Antiguamente se decía: Ciegos son el corazón y los ojos del que se
enamora.
Nuestro error -¡qué vergüenza!- es pertenecer al género humano.
Ven a nosotros, olvido...
que no hay para los que yerran sin culpa sino el olvido.
(53) Ayer, oh Quijote, vino.
Hoy, oh Quijote, vino.
Mañana, pasado mañana y pasado pasado, vino...
¡oh mundo de lo falso, maquillado como el rostro de las putas!
¿Qué queda al sediento
sino el naufragio?
Vamos a las profundidades,
¡Oh inmersión que sin fin la sed avivas!
La copa... incluso la copa, oh Quijote, es falsa...
Enhorabuena... vamos de falso en falso
si crees en los sueños -los sueños de las copas-,
el dormir y la odiada lucidez.
¿Acaso nacieron los sueños en las cabezas?
Oh mundo de lo falso, maquillado como el rostro de la puta...
Ayer, oh Quijote, vino.
Hoy, oh Quijote, vino.
¿Y mañana? ¿Y pasado mañana? ¿y pasado pasado?
Vino.
¿Cómo escapar?
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