El original en árabe: iso-8859-6 / win-cp1256 / Arabic MAC

(54)

Diálogo con Lord Byron

Las heridas, como higos frescos y tiernos,
rojas se desangran, oh rosas húmedas.
Sigues fresco como la juventud y cálido como el rifle
después del disparo,
como el polvo del campo de batalla,
como las lágrimas, como la sangre, como la leche.
Oh heridas como higos. "GOOD EVENING SIR".
La tristeza viene al atardecer como el murciélago.
Golpea inútilmente en el pecho, es lanzada de pared a pared...
La tristeza no es el grito "¡Yo! ¡yo!"
¡Cuánto odiabas esa víbora... "Yo"!
La tristeza no es lamentarse porque un amor fracasó
ni porque un amigo estaba en brazos de otro y murió
ni porque nuestro ascendiente es Satumo
ni porque nuestras esperanzas, como ladrillos, son de polvo y paja.
Se derritieron y se perdieron bajo las lluvias de los años.
La tristeza es tu tristeza, maestro.
Una tristeza vasta como el océano,
una tristeza profunda como el océano,
¡una tristeza que abarca todos las tristezas del hombre!
¡Desgraciado corazón de poeta!
Como el vigía despierto entre la gente,
cuando los corazones, rellenos de paja
al igual que almohadas, duermen roncando sobre sus lechos.
"Vamos, despertaos, estafadores".
Cuántas veces lo dijo antes el Quijote de "Maarra" (35)
Cuántas veces lo dijiste tú a la gente.
Cuántas veces lo dijeron los caballeros y se marcharon... y siguieron los estafadores.
- Qué amargado estás.
- Como un águila herida que se agita
en la lucidez de la última muerte.
Desgraciado, ¿dónde estoy? En la madriguera de las serpientes.
Entonces, adiós, refugio mío.
Adiós alegría y pecado...
Al sol, a las nubes, a los vientos, ¡adios!
¡Oh, carcaj! ¿Qué armas nos quedan?
Ninguna,
ninguna excepto...
¡Oh, sangre mía, sé garra que rasgue la entraña a las serpientes!
- No grites, por Dios, no es tristeza la tristeza de los que chillan.
- ¿Qué queda al que han inyectado veneno en la yugular
excepto la convulsión y el grito?
- Tu triaca es el olvido, búscalo en el gran mercado.
- Selló el droguero, Byron, con lacre
su puerta en las narices de los tristes hace siglos,
pero el mercado de la tristeza está bien asentado.
- ¿En qué tierra se levanta?
- No importa, Byron, dónde...
en Inglaterra...
en países que montan misiles, o en las Waq-waq (36).
- ¿Qué tal están vuestros precios?
- Bien.
- Algunas mercancías tienen el precio, como un sello, FIXED.
(que significa en árabe clásico "fijo"
para enderezar la rima).
No hay regateo ni discusión.
- ¿Por ejemplo?
- ¡Algunos tipos de zapatos!
Otros se ofrecen en la subasta
según la demanda,
¡como los corazones y las conciencias!
Y el pago, Byron, CASH
en metálico y al contado ON DELlVERY
excepto el hombre que se ofrece siempre a la baja,
y el precio -de salida- es el de siempre:
"un calcetín vale más que un hombre" (37).
- ¡Por fuerza habían de ser muchos "los tristes" entre vosotros!
- Una de las cosas más asombrosas, en todas las épocas, oh Byron,
es que los que gimen sobre el muerto
¡son los que lo han matado!
Crucificaron al Mesías y montaron guardia alrededor de la cruz
¡llorando por el Salvador!
- Ojalá le hubieran salvado.
- Entonces se quejarían del paro.
- Si no existiese la Cruz no nos harían infelices los sacerdotes.
- ¡Oh astutas avescruces!,
sumisos lagrimales,
bombas de agua que esquilmáis estanques...
¡A ellos con los cubos!
¡oh párpados -sin pestañas-!
hinchados como odres,
¡oh frías lágrimas!.
Fuiste oh Byron un Lord de nombre
pero tu corazón fue siempre el corazón de un trabajador,
y hay trabajadores de nombre y en las profundidades son Lores "de corazón".
Pues vi correveidiles
que viven como la hiedra en nombre del proletariado
¡y de la sangre del proletariado!
- ¡Oh lobos!
- No tengo miedo del lobo lobo sino que lo temo en la piel del cordero,
temo al enemigo que no veo...
o al que no veo
sino demasiado tarde.
Yo, como poeta que soy, padezco de la vista,
juzgad vosotros, ¿aguza o disminuye?
- ¡En ambos casos se trata de una enfermedad de la vista!
- ¿Qué pasaría si los lobos mismos fuesen los pastores?
- El cordero es a veces el lobo si se ausentan los lobos,
pues el lobo necesita al rebaño en la misma medida que el rebaño necesita al lobo.
¿Acaso puede haber Roma sin César?
"¡Que venga Brutus después de César!" (38)
- Realmente, pero, ¿qué hacer?
La gente desde el principio teme a los lobos,
¡y desde el principio la gente construye aldeas!
¿Es estupidez u optimismo?
- ¡Pienso que la estupidez es el optimismo!
- Entonces, ¿que?
- Una antigua enfermedad afecta a la memoria.
Una generación olvida para vivir
y a ésta le sigue otra generación que olvida para vivir,
terrible destino el de los excéntricos...
¡los de buena memoria!
- Di Caín o di Manfred (39),
Mata a tu hermano... ¡o suicídate!
- Si no existieras tú, oh olvido, se extinguiría la humanidad.
- Ay del hombre que tiene corazón,
en cualquier época, en cualquier país, en cualquier pueblo...
cuando los pechos -sin corazones-
son como parihuelas vacías.
- Su exilio... ¡su única patria!
- ¿Qué culpa tienen las patrias cuando nuestro exilio es el tiempo?
Dejé Inglaterra,
ofrecí mis velas a los vientos:
"Oh, mi barco, llévame a donde desees,
a cualquier lugar por el que pasen las olas,
al país más extremo...
excepto a mi querida tierra,
oh mis desiertos, os saludo,
oh cuevas, oh montañas, os doy las buenas noches,
oh país mío... perdóname" (40).
El ídolo de los mares me rechaza de orilla en orilla,
¿Qué hay sobre las playas que no hubiera en Inglaterra?
La tierra -toda la tierra- no pasa de ser una isla
sobre la que se lleva a cabo una carnicería
en nombre del frídom
En cuanto a la víctima... es el frídom mismo.
No le queda al hombre sino esta alternativa:
"la tumba o la vileza de la sumisión" (41).
-Nap... nap... Napoleón...(42) siempre con el Destino,
no puede escapar el cordero al fusil,
¡oh, afanarse durante miles de años en pos de un espejismo!
- "¿Por qué no vuelve Aquiles de las entrañas del Infierno?" (43).
En el pasado había hombres sobre la tierra, ¡y hubo sobre la tierra ternura!
- ¡Cómo engaña al leñador el bosque
cuando lo admira desde lejos!
En cuanto a ti, si miras, hasta en la leche
¡encuentras inexorablemente un poco de sangre!
¡Qué desgraciado el hombre en todas las épocas!
Nos refugiamos en el pasado y he aquí que todos los sistemas
desde la caída
son víboras que mudan la piel,
pero que no cambian ni sus colmillos ni su veneno.
Si viviese Espartaco, si no le hubiesen crucificado, se habría convertido
en la época nueva
¡en señor de la cuadrilla de los esclavos!
Todas las creencias -todas ellas- se erigieron condenando a los ladrones
y acabaron luego sorprendentemente en manos de ladrones.
Osiris, Confucio, Buda, Zoroastro,
Moisés y Cristo... ¡qué larga es la lista!
Desaparecerán miles de creencias
y seguirá la tierra de los hombres llena de ladrones.
- ¡Cuánto exageras tu pesimismo!
- Dijeron que eres el maestro del pesimismo,
y se prodigaron luego en el análisis de las causas.
- ¿Por ejemplo?
- Dijeron: ¡un oportunista al que amenazó el fracaso
y arrojó las tinieblas sobre la existencia!
- ¿Y hasta dónde -aclárame- pretendí llegar?
- Dijeron que al trono de Atenas.
- ¿Por qué no al de España o al de Italia? ¿Por qué en Atenas?
No combatí solamente en Atenas...
¡Combatí siempre allí donde hubo lobos!
- Te reprocharon mucho sin motivo.
¡No dejaron siquiera la cojera!
- ¿Incluso la cojera?
- ¡El león es tras la muerte un esparcimiento para las moscas!

- Dejemos a los críticos... dime... ¿cómo está Inglaterra?
- ¿Todavía la amas?
- ¿Qué quieres decir?
- ¿No te angustió de la misma manera que angustió Florencia a Dante? (44)
Me maravilla cómo da el hombre su amor
incluso a quien le pisa el corazón.
- Aunque fuera la madre del hombre una loba,
¿Puede el hombre odiar a su madre?
"Nací libre y revolucionario en Inglaterra,
mi patria... y en ella moriré!" (45).
- He aquí que yaces en su suelo mientras tus pulmones permanecen
en Atenas,
¡Ay de la madre que no puede ver a sus hijos... sino muertos!
- ¿Por qué no me has respondido? ¿Cómo está Inglaterra?
- Dejó de ser un Imperio
en el mar, pero todavía -como la época- ¡ama la piratería!
Los dedos del flautista en la agonía
no cesan de tocar,
y se dice que al morir crecen alas
a la hormiga - y al parecer no es mentira.
En el ayer, en el ayer cercano,
descendieron sobre mi tierra, sobre la cuna de la infancia en Port-Said (46).
¿Has visto a las langostas atacar una huerta?
- ¿Qué diablos hicisteis?
- ¿Qué hicimos? ¿Acaso nos quedó otra cosa
que el recurso al pataleo?
- "La guerra de liberación es justa,
pero si fuese fruto de las ambiciones,
¿quién no la llamaría carnicería?" (47).
- Si estuvieses vivo habrías desenfundado el fusil
en defensa de los niños, de las canas de los ancianos, de las mujeres,
en Port-Said.
- Lo más extraordinario es que te comprometes con el no-compromiso.
- ¡El no-compromiso es un compromiso!
- Se dijo: "hay otro mundo que no es Roma" (48).
- ¿Existe entonces un mundo distinto del apestado?
¿Acaso escapa el hombre y emigra si quiere -vivo-
de la tierra y del cielo?
- ¡Naturalmente se necesita permiso de circulación!
- ¡Yo vivo sin permiso!
La época sigue siendo nuestra época, ¡y los muertos
son los únicos no-comprometidos!
¿Hay escapatoria?
"Quien sea libre en sus poemas
sigue siendo libre en cualquier tierra" (49).
- La poesía... hasta la poesía es una mercancía,
¡en el mercado la hay "a quintales por una piastra"!
- ¿Acaso se saca poesía de un lago? (50)
- No, más bien de las albercas
y ahí van algunos ejemplos.

(Mostramos a Byron los modelos de la poesía modema que ofrecimos antes
a Abu-l-'Alá Al-Maarri; a fin de no abultar el discurso hemos considerado
conveniente no repetirlos y remitirnos a lo ya mencionado).

Byron: - Fueron los "laguistas" más clementes,
pues ninguno de ellos dijo nunca nada
que no pudiese ser comprendido tras un esfuerzo.
- Pero algunas personas consideran la obscuridad
en poesía... profundidad poética.
- El pozo parece sin profundidad
si el agua está podrida.
- Ay, Byron, de los poetas enamorados del sencillo
pues hay críticos del "peso pesado" (8).
¡Desgraciados!... cuánto profundizan
y rebuscan en los tesoros,
y prueban la existencia de lo imposible
apoyándose en la bibliografía,
(y se mueren de risa).
Oh avidez de los buceadores, ¿qué hay en la alberca
sino verdín y ranas?
- ¿Quién nos divertirá si han muerto los bufones?
- No, Byron... no estaban cojos—¡era la época la que estaba coja!

(55)

- Decid a la amada Ajtab:
No encontró a lo largo del camino sino víboras y ranas,
incluso los que gemían sobre las ranas...,
también los caballeros de esta época se cuentan entre las víboras.
Decid a la amada Ajtab:
No hay sino negras tinieblas, incluso a los pies del faro.
- Volviendo al principio, tanteas en las tinieblas
un camino, y no tienes guía.
- ¿El compromiso?
- ¡Serás, oh Quijote, un ladrón!
- ¿El no compromiso?
- ¡Serás, oh Quijote, un ladrón!
- ¿Cómo evitarlo?
- Ser un ladrón
o no ser...
¡Ésta, Naguib, es la cuestión!
Quijote también volvió al nombre antiguo,
vivió loco pero murió Quijano el cuerdo.
¡En su pueblo!
- ¡Oh pueblo mío - oh mi mundo!
¡Oh mundo mío -oh mi pueblo!
Todo, oh Ajtab, caduco
Todo, oh Ajtab, caduco
Todo, oh Ajtab, caduco

(56)

- ¿Cuánto tiempo pasaste en la diáspora? ¿Cuántas noches pasaste y cuántos días?
Al principio contabas: "un año... y otro año... y otro año..."
y se trabaron en tu mente los números, se nublaron... "¡si estallara la tormenta! "
Si una ballena, un pulpo, una centella,
cualquier cosa, hunde el bote de las penas en las profundidades,
no importa si el naúfrago vuelve a emerger
o si se sumerge y no vuelve...
pues la obscuridad de las profundidades es más clemente si el mar de la perdición no tiene fronteras"
Está a punto de arder el bote de las penas: apresúrate a descender
a las profundidades... ¡apresúrate a descender!
Apresúrate... te cansaste de la elasticidad del tiempo,
te hastió el mar de superficie calva
despojado de olas... ¡apresúrate a descender!
pero he aquí que te arredras, quizás cobardemente...
¿cobarde tú?
¿O te crees más fuerte que la desesperación?
Grita, quizás tu grito febril abofetee algún oído.
quizás te llegue el eco, quizás el silencio hable
¡o enloquezcas!
¿Y qué es la locura?
Ya antes enloqueciste y empezaste a arar en la arena... la sal se cultiva en la arena (51)
He aquí que deliras de nuevo,
el mar entorno a ti se congela, das un golpe de remo sobre el hielo
y cuentas. "un año... y otro año... y otro año..."
¡Y el bote, paralizado, no se ha movido del sitio!

(57)

Antes... ¿recuerdas?.. dijiste: "no añoraré nunca el retorno"
Y he aquí que te come la añoranza, te afligen las nostalgias, ojalá supieras
lo que es el suplicio, lo que es la distancia, lo que es el exilio; entonces tomarías, el día de la partida,
-como provisiones para tu amargo exilio- ¡dos montones de polvo!
Oh Egipto... ¡mi amado país!
oh nido de gorriones que arrojó el viento en un nido extraño,
oh puerto mío... vengo... vengo al fin aunque en mi cuerpo enflaquecido
hay mil heridas...
y así como me fui con los vientos...
un día... ¡vuelvo con los vientos!
¿Con los vientos?
¿Cuándo sopla el viento? Si es que sopla... pues, ¿acaso viene cuando lo desean las velas?
He aquí que te conviertes en la perdición
en la desesperación... en un cordero impotente...
¿Qué puede esperar, desenvainado el cuchillo, sino el milagro?

(58)

No, no te hastiará la espera
No desesperarás mientras haya un mañana para el día en que vives...
Si te hastías un solo instante durante la separacion
piensa siempre que nuestro encuentro
¡aún no ha llegado!

(59)

El retorno

El puerto anhelado llegó
Vacía tus velas, oh extraño, de los vientos,
recógelas.. cuánto desean las velas descansar...
¡descansar!
Despídete de los pájaros del mar: "es difícil, compañeros,
es difícil para el corazón la separación".
Despídete de los pájaros del mar,
cuántas veces partieron hacia el horizonte lejano,
oliendo tierra firme,
para volver jadeantes con aleteo descorazonado:
"Nada hay tras el horizonte, oh marinero, excepto el horizonte...
¡todo lo existente es mar!"
Duermen extenuados sobre el mástil -los pájaros del mar- bajo el asalto de
la tarde.
Y sigues sin esperanza.
¿Sin esperanza?
¿En qué punto del terrible viaje perdiste la esperanza?
No, no desesperaste, sino que confiaste en el destino ... Si hubieses desesperado,
si no hubieses sido más fuerte que la desgracia, ¡¿cómo habrias llegado?!.

(60)

La historia se repite

"Esperan los hombres que se alce un imán elocuente entre las huestes de los mudos;
engañosa creencia, no hay más imán que la razón que ilumina noche y día.
Si le obedecieses te traería la piedad en el movimiento y en el reposo.
Esta es la causa de la atracción que sobre el mundo ejercen los cabecillas.
El objetivo del pueblo es el placer, despreocupándose de las lágrimas de Al-Shama y Al-Jansá
como el que reunió a los Zing en Basora y a los Qarmatas en al-Ahsá (52).
Aíslate así cuanto puedas, pues quien habla honestamente resulta molesto a los contertulios".

Abu-l-'Alá Al-Maarri

Naguib Surur
Budapest,
Septiembre 1963- Abril 1964


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